Marisol, invernadero de tomate
Cuenta cómo pasó del riego manual con manguera suelta a un sistema de goteo armado con caño de polietileno y goteros perforados a mano. El cambio más notorio, según ella, fue dejar de tener que estar parada sosteniendo la manguera durante horas.
Menciona que el mayor desafío no fue el armado sino aprender a leer cuándo el suelo del invernadero necesitaba agua, ya que la humedad se comporta distinto bajo plástico que a cielo abierto.